Hubo ‘serenata’ para Arango

Por Alejandro Aguilar Briceño
@AlejoAguilarB

El exjugador de Santa Fe tuvo un partido aparte este domingo en Bogotá, ante una afición que no lo recuerda de la mejor manera

July 31, 2017
FOTO tomada de Internet


Johan Arango es el tipo de jugador que nunca pasa desapercibido, sea para bien o para mal. El hoy hombre del Once Caldas tuvo un breve y tormentoso paso por Santa Fe y el pasado domingo la hinchada se encargó de recordárselo, aunque extrañamente fue con una animadversión inusual.

No se sabe si por la cantidad de rumores sobre su indisciplina o porque su rendimiento estuvo por debajo de las expectativas, pero lo cierto es que Arango no fue bienvenido en ‘El Campín’, un estadio que fue su casa por 6 meses y donde en un par de partidos salió aplaudido, como en el recordado clásico ante Millonarios que terminó 2-1 con goles de Jonathan Gómez y el propio Johan.

Más allá de la remontada ‘Cardenal’ ante el Once, los ojos y sobre todo los gritos y silbidos de los hinchas estuvieron sobre Arango desde el primer minuto; curiosamente el caleño fue la figura de los suyos, con dos asistencias, que a la postre de poco servirían con el marcador adverso.

No es habitual que el hincha de Santa Fe chifle a un adversario con tanto ahínco como lo hicieron contra Arango, a quien parecía divertirle la situación. No era necesario ver el partido, con cosas como estas ya se sabía quién recibía el balón… 

Pero más allá de los silbidos, el hincha de Santa Fe parecía incomodarse más de la cuenta por la simple presencia de Johan, quien jugó su propio partido entre risas y camaradería con sus excompañeros, porque eso sí hay que decirlo, hubo abrazos y más abrazos antes, durante y después del pitazo inicial.

En la rueda de prensa Francisco Maturana dijo que Arango le da “el perfume” a su equipo, más no es el único importante. “No podemos depender de un solo jugador”, dijo ‘Pacho’ en medio de la desazón por la derrota.

Lo cierto es que el hincha de Santa Fe ayer puso punto final a su relación con el jugador, le cerró la puerta y le dio una auténtica ‘serenata’ de deshonra, cuyas tonadas más fuertes sonaron cuando en el tablero electrónico mostró el número 9.

Una lenta caminata desde el círculo central en medio del bullicio y antes de sentarse en el banquillo una sonrisa irónica a la tribuna; Arango su fue de la cancha y con él, los chiflidos. No podía ser diferente su despedida.

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