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El balón parado

2014-11-25 11:00
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Esteban Jaramillo, columnista de El Deportivo, asegura que al margen de los resultados, el fútbol de Santa Fe no satisface

  Wilson Morelo, delantero de Independiente Santa Fe · FOTO:LUIS ÁLVAREZ - EL DEPORTIVO

 
Por Esteban Jaramillo Osorio • Especial para El Deportivo
 
Hay distintas maneras de ver el fútbol: desde la pelota, desde el resultado y desde la camiseta. Santa Fe y Huila jugaron un enérgico partido, gobernado por el juego aéreo, sin tregua en el ritmo e incierto hasta el cierre. Cada acción de estrategia, a balón parado, se marcaba como peligro inminente. La tensión emocional fue alta, por los errores que salpicaron el ambiente y por sus momentos apasionantes. 
 
Las defensas sin orden, con tumulto, sucumbieron a la imponencia de los goles de cabeza, cinco de los seis marcados en un duelo sin lujos, pero jugado con intensidad y ambición.
 
No obstante  ver caer sus porterías, los  guardametas tuvieron papel relevante para evitar contrastes mayores, especialmente Camilo Vargas, quien, en su retorno, alivió penalidades del penalti, el que cobró con entusiasmo, y desafió con sus ágiles reflejos a los artilleros opitas.
 
Omar Pérez, lento, cansino, pero influyente como siempre, estuvo en los tres goles del líder.
 
Huila, fue aplicación y sacrificio en todas sus líneas y apretó, de principio a fin, con obstinación. El juego nunca tuvo el control de los protagonistas, al igual que el resultado. La pelota viajó entra aciertos y errores de un lado a otro, en una propuesta alegre y prometedora, pero con coqueteos peligrosos con la derrota.
 
El resultado tiene relevancia para uno y otro. Santa Fe porque consolida sus aspiraciones y Huila ratifica la evolución de su rendimiento, al punto de que un equipo sin rango, se ha colado en la cumbre de la tabla, con alentadoras perspectivas.
 
No obstante el fútbol de Santa Fe, al margen de los resultados, no satisface aún. Incapaz de controlar el trámite, con grietas defensivas como lo indica el saldo final, limita su función de ataque a los contragolpes que maneja Cuero, en galopadas inciertas, tantas de ellas impregnadas de marrullería, cuando los rivales le respiran en la nuca. De paso Morelo, no obstante sus goles, carece de la movilidad de Wílder Medina, hoy ausente, con su sentido  práctico y efectivo en el área.
 
Los números en el rojo no admiten discusión y ve la final cerca, con la idea de reforzar el rendimiento colectivo, para hacer realidad el objetivo de una nueva estrella. Razones en su nómina le sobran para ello. 
 
eldeportivo.com.co · Esteba Jaramillo · Twitter: @estejaramillo

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